Foto: de fuentes abiertas
Consejos para quienes están cansados de limpiar constantemente: la experiencia escandinava
El fenómeno de la perfecta estructura de las casas de los habitantes de Noruega, Suecia y Dinamarca suele asombrar a los extranjeros. Parece que los lugareños no dedican nada de tiempo a la limpieza y, sin embargo, sus pisos lucen inmaculados. El verdadero secreto no reside en detergentes especiales ni en tecnología ultramoderna, sino en un planteamiento sistemático de la organización del espacio y las cosas.
Minimalismo consciente como base del orden
Lo primero que llama la atención en un interior escandinavo es la gran cantidad de espacio libre. No es sólo un homenaje a la moda, sino una solución profundamente práctica. En las casas no hay lugar para objetos al azar que se guardan «en la memoria» o «por si acaso». Si un objeto no se ha utilizado en varios meses, se desecha sin dudarlo: se vende, se dona a una organización benéfica o se recicla. Cada objeto innecesario se considera una superficie adicional para acumular polvo y una fuente de ruido visual.
Los escandinavos observan estrictamente las reglas del equilibrio: la aparición de una novedad significa automáticamente que la vieja debe abandonar la casa. Este planteamiento evita que los armarios se llenen de trastos y que los balcones se conviertan en almacenes de trastos innecesarios.
Reglas de almacenamiento y elección de colores
Se presta especial atención al almacenamiento oculto. En los pisos escandinavos, la mayoría de los enseres domésticos se ocultan tras los frentes en blanco de los armarios empotrados. La ausencia de estanterías abiertas con pequeños cachivaches facilita mucho el mantenimiento: es mucho más rápido limpiar una superficie lisa del suelo al techo que decenas de tazas o estatuillas.
La combinación de colores también favorece la limpieza. Los tonos claros -blanco, gris, beige y colores naturales de la madera- hacen que el polvo sea menos visible. El uso de materiales prácticos y resistentes al desgaste mantiene la habitación ordenada con el mínimo esfuerzo.
Higiene de la zona de entrada y un mínimo de textiles
La suciedad no entra en la casa gracias a una norma estricta: los zapatos de calle se dejan siempre en la entrada. Esto se aplica tanto a los anfitriones como a los invitados, lo que mantiene el suelo limpio durante mucho más tiempo.
Además, los escandinavos minimizan el uso de textiles. En lugar de pesadas cortinas, numerosas alfombras y cojines decorativos que acumulan alérgenos y olores, optan por tejidos ligeros o los suprimen por completo en favor del aire fresco.
Cultura de los hábitos cotidianos y actitudes ante la vida diaria
El orden en Escandinavia se mantiene con pequeños pasos cada día: unos minutos por la mañana y por la noche evitan la acumulación de suciedad. Al mismo tiempo, no se rinde culto a la esterilidad: una casa debe ser cómoda para vivir, no parecer un quirófano. El polvo o un pequeño desorden no se consideran un desastre ni una causa de estrés.
Los niños se inician en las tareas domésticas desde una edad temprana, aceptando la responsabilidad de su espacio como una parte natural de la vida. Combinado con el uso de pequeñas cantidades de productos de limpieza ecológicos multiuso, este enfoque hace que las tareas domésticas sean fáciles y agradables.
Así, la limpieza en el sentido escandinavo no es el resultado de esfuerzos heroicos con un trapo en la mano, sino la consecuencia de un sistema bien pensado en el que simplemente no se crean las condiciones para la suciedad.
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