Foto: de fuentes abiertas
Qué hacer si sobran gachas de ayer; consejos de cocina para azafatas experimentadas
A veces mucha gente se hace una pregunta: ¿qué hacer con las gachas de ayer: recalentarlas o despedirse sin remordimientos? Es una pena tirarla, y es bastante arriesgado comerla sin certeza. En realidad, todo es mucho más sencillo: el destino de las gachas de ayer no depende del tiempo de almacenamiento, sino del tipo de grañones y del modo de uso posterior. Algunas gachas están diseñadas para su transformación culinaria, mientras que otras no toleran el recalentamiento. Sobre ello escribe el recurso «Radio Trek».
A qué papillas se les puede dar una segunda oportunidad sin peligro
- Gachas de maná. La base perfecta para guisos y postres dulces. Después de la nevera se vuelve más densa y fácil de formar. Basta con añadir un huevo, un poco de requesón o fruta, y obtendrá un plato completamente nuevo.
- Gachas de mijo. Una de las mejores para recalentar. También es fácil hacer con ellas sabrosos buñuelos o chuletas. Un poco de harina y un huevo y el nuevo plato será aún más sabroso.
- Gachas de perlas – es una auténtica campeona en cuanto a firmeza. Conserva bien su forma, no se desintegra ni se estropea. Se suele utilizar repetidamente: como guarnición, como base de ensaladas, para guisos o rellenos.
- Gachas de arroz. Ideal para guisos, bolas dulces o incluso versiones saladas con hierbas y queso. En estos casos, las gachas se convierten en un nuevo plato con un sabor y una textura diferentes.
Gachas a las que se les puede dar una segunda oportunidad, pero que tienen matices
- Avena. La avena suele volverse pegajosa y pesada después de enfriarse. Puede recalentarse una vez con un poco de leche o agua, pero no es adecuada para experimentos culinarios.
- Gachas de maíz. Se endurece rápidamente y pierde su ternura. Si se va a utilizar, debe hacerse sólo después de calentarla bien y con líquido adicional.