Foto: de fuentes abiertas
Esta es la mejor manera de cocinar las albóndigas, que quedan más jugosas, más blandas y mucho más sabrosas
Mucha gente está acostumbrada a echar las albóndigas en agua hirviendo, porque así nos enseñaron desde pequeños. Pero los cocineros experimentados aseguran que ésta es una de las peores formas de cocinarlas. Debido al brusco cambio de temperatura, la masa puede agrietarse, el relleno perderá jugosidad y el plato en sí resultará duro y soso. Hay un método de cocción mucho mejor que permite conservar la estructura de la masa, el sabor de la carne y la forma perfecta de las albóndigas.
Por qué no se deben echar las albóndigas en agua hirviendo
- La masa se rompe por el choque térmico. Las bolas de masa congeladas, cuando entran en agua hirviendo, se calientan bruscamente. La masa tiene tiempo de ablandarse por fuera, pero el interior permanece congelado. Esto provoca roturas.
- El relleno pierde su jugosidad. Como la masa está lista y el relleno no, el jugo de la carne pasa al agua y las albóndigas quedan secas.
- Los dumplings pueden pegarse. Unos segundos de ebullición intensa y las bolas de masa se convierten en un bulto casi imposible de separar.
Lo ideal es hervir las albóndigas en agua fría.
Este método se utiliza en los restaurantes para obtener las albóndigas más tiernas y sabrosas posibles.
- Vierte agua fría en un cazo. Pon las bolas de masa en agua fría, no hirviendo. Así se calientan moderadamente sin deformarse.
- Añadir especias y grasa – hoja de laurel, unos granos de pimienta, un trozo de mantequilla o una cucharadita de aceite vegetal. Esto dará sabor y evitará que las albóndigas se peguen.
- Después de hervirlas, cuécelas durante 3-4 minutos. No es necesario cocer demasiado para no estropear la textura de la masa.
¿Cuáles son las ventajas de la cocción en frío?
- Las albóndigas no se rompen. La masa no se tensa y permanece intacta.
- El sabor de la carne se conserva en el interior. El jugo no se filtra en el agua, por lo que el relleno queda tierno y sabroso.
- Salen hinchados y jugosos. Incluso calentándolas quedan tiernas, no gomosas.
- No se peguen. Calentar lentamente y añadir grasa funciona mejor que cualquier truco con agua hirviendo.